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LA ESCUELA QUE QUEREMOS: transformaciones estructurales para el nivel medio

I- Quiénes somos
Somos un colectivo de docentes, preceptorxs, directivxs y supervisorxs de nivel medio que apuntamos a transformar la realidad en un sentido emancipador, con miras a la construcción de una sociedad más igualitaria, justa y libre. Sabemos que la educación es una práctica social compleja y situada que encierra enormes potencialidades.  Problematizamos aquella aparente tensión entre inclusión y calidad educativa y apuntamos a superarla con una voluntad inquebrantable: queremos a todxs nuestrxs estudiantes dentro de la escuela, construyendo aprendizajes significativos. 
Entendemos que nuestra función consiste principalmente en acompañarles con propuestas pedagógicas convocantes, plenas de sentido -tanto para ellxs como para nosotrxs- anteponiendo el deseo a la imposición, apuntando derribar los muros que separan al aula de la realidad que habitamos. Buscamos generar entre ellxs un verdadero compromiso social y sabemos que la voluntad de transformar la realidad no puede imponerse. 
Buscamos transformar nuestras aulas en espacios de libertad que funcionen como usinas productoras de conocimientos, ideas, debates y reflexiones, en las que las artes conviden a experimentar e imaginar otros mundos posibles, humanizando la educación con una pedagogía sentipensante enfocada en el respeto mutuo, la solidaridad, los afectos, la curiosidad epistemológica y la generosidad para compartir saberes. Advertimos la potencia de lo lúdico en nuestro trabajo áulico, en tanto sabemos que cuando una actividad atraviesa lxs cuerpos, algo interesante sucede en relación a los saberes. 
Acordamos que la escuela puede y debe ser un lugar en el que nos sentimos a gusto mientras enseñamos y aprendemos. Observamos también que, para muchxs de nuestrxs estudiantes, el aula es un lugar de encuentro, en algunos casos el único en el que se sienten escuchadxs, comprendidos y contenidos. Nos preocupamos entonces por conocerlos, estableciendo con ellos un diálogo abierto y sincero, despojado de prejuicios y formalismos, para poder establecer un verdadero vínculo pedagógico significativo y, fundamentalmente, humano. 
Sabemos en primera persona que quien enseña aprende y quien aprende también enseña, y así aprendimos que la autoridad pedagógica es una construcción permanente que se actualiza cada vez que pisamos el aula. Entendemos que su mayor fuente de legitimidad consiste en una invitación cordial para pensar, sentir y transformar el mundo a través de propuestas de enseñanza y aprendizaje plenas de sentido. Coincidimos en el enorme potencial formativo que presenta la pregunta cuando es genuina y en la imperiosa necesidad de promoverla, habilitarla, aceptarla y procesarla pedagógicamente para que tengan lugar verdaderos procesos de construcción colectiva de conocimientos. Creemos en la planificación de la enseñanza en tanto herramienta pedagógica que nos permite establecer hipótesis de trabajo para el aula, en el marco de secuencias didácticas complejas, espiraladas, conformadas por múltiples actividades que planteen verdaderos desafíos cognitivos, suceptibles de abrir para nuestros estudiantes la complejidad del mundo. 
Somos la secundaria del presente porque creemos en la educación como una práctica social compleja que no sólo mira hacia el futuro, sino también hacia el pasado, con la mirada puesta en el presente y también porque nos oponemos a la Secundaria sin Futuro engendrada por el neoliberalismo gobernante en la Ciudad de Buenos Aires. 

II- Las contradicciones del nivel medio

Transitamos nuestras instituciones en esa búsqueda pedagógica, con ese horizonte político y con esa impronta didáctica en un sistema educativo que se nos hace cada vez más cuesta arriba. Durante mucho tiempo nos hemos visto reducidos al papel de aplicadores de políticas educativas que, en su retórica y en sus fundamentos, apuntan a la transformación de la escuela secundaria. Sin embargo, la superposición de este tipo de iniciativas viene generando una serie de tensiones en el nivel más complejo del sistema educativo, que en la cotidianeidad escolar se nos presenta como desarticulado, contradictorio, caótico, y sin dudas, profundamente antipedagógico. 

Este último aspecto se nos revela de forma contundente cuando nos proponemos trabajar en sintonía con lo dispuesto por un marco normativo vigente con el que acordamos en gran medida -Ley Nacional de educación, Ley de Educación Sexual Integral, Ley de Convivencia Escolar, Resoluciones del CFE, entre otras- que sin embargo no ha logrado aún reparar los daños estructurales generados por la Ley Federal de Educación del menemismo. Nos encontramos entonces con innumerables obstáculos en nuestras instituciones educativas cuando intentamos aplicar la ESI. Lo mismo nos sucede cuando apuntamos a construir una convivencia democrática, cuando nos proponemos abordar alguna problemática desde una perspectiva interdisciplinaria, o incluso cuando queremos hacer una salida didáctica junto a nuestros estudiantes. 
III- La escuela que queremos
Consideramos que, con miras a la proyección de una educación verdaderamente inclusiva y de calidad para todxs, el nivel medio requiere transformaciones estructurales de largo plazo que deben, en primer lugar, situar a los procesos de enseñanza y aprendizaje en el centro del debate, para pensar desde allí las políticas educativas y no viceversa, como viene haciéndose. 
Resulta imperioso avanzar en la desburocratización del sistema educativo para repensarlo con criterio pedagógico. La enorme y creciente sobrecarga de tareas burocráticas con las que lidiamos docentes, preceptorxs, directivxs y supervisorxs obtura la realización de proyectos educativos significativos y redunda en la banalización de los procesos de enseñanza y aprendizaje. Es por ello que, desde las aulas, apuntamos a transformar la burocratización del conocimiento que vemos a nuestro alrededor en genuino entusiasmo por enseñar y aprender haciendo y creando. 
IV- Algunos ejes de las transformaciones
A continuación presentamos algunos ejes que, desde nuestra perspectiva, plantean una serie de transformaciones que consideramos centrales a la hora de pensar una escuela secundaria inclusiva y de calidad. 
LAS CONDICIONES DEL TRABAJO DOCENTE
Resulta prioritario garantizar condiciones de trabajo que potencien nuestra labor educativa en lugar de limitarla. En este sentido, advertimos que la sobrecarga laboral a la que nos vemos empujados para contar con un salario cada vez menos digno; la dispersión de horas cátedra en diversas instituciones educativas; el trabajo en aulas sobrepobladas y en pésimas condiciones edilicias; el atraso tecnológico de nuestras escuelas; la falta de espacios institucionales de carácter colectivo para la planificación, diseño, puesta en marcha y evaluación de nuestros procesos de enseñanza y aprendizaje; las contradicciones e incoherencias que estructuran la carrera docente y la ausencia de capacitaciones en servicio -entre otros factores- constituyen obstáculos de carácter estructural para el despliegue de prácticas de la enseñanza que apunten a la inclusión y a la calidad. 
No entendemos cómo puede ser posible que, espacios de encuentro con enorme potencial para el trabajo colectivo tales como el Taller de Educadores y las Jornadas EMI hayan sido vaciados de sentido a tal punto que tanto docentes como directivos los detestan. Urge aprovechar mejor esos espacios para favorecer la reflexión sistemática sobre las prácticas docentes, como así también para propiciar el debate democrático y la toma democrática de decisiones colegiadas. 
La escuela que queremos debe garantizar condiciones de trabajo que potencien nuestra labor educativa en lugar de obturarla.  
LA FORMACIÓN DOCENTE
Nos preguntamos: ¿qué tipo de educadorxs queremos? ¿Para qué tipo de escuela? ¿Quiénes y cómo deberían formarlxs? Con miras al mediano y largo plazo, resulta prioritario avanzar en una redefinición de nuestra formación docente -tanto inicial como continua- enfocándola en la complejidad de variables que presentan los procesos de enseñanza y aprendizaje. A los fines de superar la brecha entre teoría y práctica, nuestra formación debería estar a cargo no sólo de especialistas en educación, quienes pueden brindarnos valiosas herramientas teóricas, sino que deberíamos contar también con la experiencia de docentes, directivos y supervisores con trayectorias significativas en el nivel educativo. En ese mismo sentido, las prácticas de residencia deberían constituir verdaderas instancias de aprendizaje a lo largo de toda nuestra formación, tanto en profesorados como en universidades y no desplegarse únicamente al final de la carrera, de forma aislada e inconexa respecto de nuestra formación teórica. Entendemos que la reflexión permanente sobre la propia práctica es una dimensión del trabajo docente que debería favorecerse, promoverse y potenciarse en la etapa de formación. Advertimos, sin embargo, que la reflexión pedagógica es una asignatura pendiente en el nivel superior en general, y en los profesorados en particular.
LA DEMOCRATIZACIÓN DE LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS
Resulta imperioso discutir el carácter excesivamente jerárquico, vertical y personalista que presenta nuestro sistema educativo, en tanto redunda en todo tipo de arbitrariedades, prácticas autoritarias e incluso en la toma de decisiones antipedagógicas por parte de las autoridades escolares. Los cargos de conducción continúan siendo determinantes en la definición del proyecto educativo de cada institución, aunque su función pedagógica se encuentra desdibujada en el marco de la progresiva burocratización de las tareas de conducción escolar, a las que el neoliberalismo denomina “gestión”. 
Advertimos la necesidad de democratizar el gobierno de nuestras escuelas a través de la conformación de órganos colegiados, representativos y plurales, que descentralicen el poder en el marco del complejo despliegue de relaciones de fuerza entre proyectos políticos y pedagógicos que tienen lugar en nuestras instituciones. Más de una vez hemos presenciado, con enorme tristeza e impotencia, la forma en la que proyectos institucionales progresistas, construidos a lo largo de muchos años de trabajo sostenido y articulado, son desarticulados en muy poco tiempo por parte de equipos directivos que no están a la altura del desafío que implica conducir pedagógicamente una escuela. 
Entendemos que es fundamental reconstruir la función pedagógica de los equipos de conducción, como así también redefinir y fortalecer aquellos espacios de toma de decisiones colegiadas como los Consejos Consultivos, los Consejos de Convivencia, los Consejos de Aula para darles sentido y llenarlos de contenido pedagógico. Una verdadera transformación de la escuela secundaria demanda también una profunda articulación con los Centros de Estudiantes y los Sindicatos Docentes, como así también de la construcción de ámbitos de toma de decisión que incluyan al resto de la comunidad educativa. 
EL RÉGIMEN ACADÉMICO Y LOS DISEÑOS CURRICULARES
Desde hace tiempo especialistas, funcionarios y sindicalistas han dado cuenta de la necesidad de modificar el régimen académico de la escuela secundaria. Su rigidez constituye un sinsentido que supone prácticas educativas homogéneas para una población que se caracteriza precisamente por la diversidad en las trayectorias educativas. En pleno siglo XXI nos parece realmente absurdo que, por caso, un estudiante deba recursar todo un año de estudios simplemente por haber desaprobado tres materias. La construcción de trayectos formativos más flexibles se presenta como una necesidad ineludible para que el nivel secundario vuelva a tener sentido para nuestros estudiantes. 
Creemos firmemente en la necesidad de brindar a las futuras generaciones una formación integral que apunte a desplegar todas sus potencialidades y a trabajar sobre sus limitaciones en todas las dimensiones de lo humano. Entendemos que una estructura curricular organizada por orientaciones constituye un sinsentido y una contradicción pedagógica que sólo es concebible por quienes no han pisado jamás un aula ni han conversado con un adolescente. ¿Es razonable obligar a una persona de 14 años a elegir una “orientación” que va definir –teóricamente- su futuro laboral, privándole de todo lo que tienen para ofrecer todas las demás? ¿No deberíamos abrir caminos en lugar de cerrarlos? ¿No sería mucho más interesante complementar una formación general rígida, igual para todxs en el ciclo básico, con una oferta académica más amplia y flexible en el ciclo superior, que permita a nuestrxs estudiantes explorar las distintas posibilidades que presentan las distintas ciencias, las artes en todas sus manifestaciones, la vida en comunidad, el cuidado del medioambiente y la puesta en práctica de los valores democráticos, entre tantas otras posibilidades?   
Realizamos este aporte, surgido de nuestras prácticas y elaborado en el marco de diversos espacios de intercambio que continuarán teniendo lugar,  esperando que el nuevo Ministerio de Educación de la Nación advierta la dimensión del problema que enfrentamos en la escuela secundaria, para poner el Estado al servicio de los procesos reales de enseñanza y aprendizaje que tienen lugar en las aulas y así puedan implementar todas las políticas públicas necesarias para potenciar nuestra labor educativa.

Adhesiones a: secundariadelpresente@gmail.com

Primeras firmas:
Alejandra Alliaud
Martín Pérez Antelaf
Fernanda Astrada
María Fernanda Balbi
Gonzalo Corti Bielsa Edith Bello Susana Bermúdez
Carlos Bonfiglio Victor Busquet María Capurro Horacio Cárdenas
Manuela Cartolari
Julieta Chávez
Manuela Ciccia Viola Sebastián Cilvetti María Anabella Coletti Julián Corbelli
Miriam Coronel Armas Marcela Fabiana Defelipe Alejandra Díaz
Mariana Domínguez Sandra Epelbaum
Daniel Oscar Falcón Claudia Adriana Fares
Griselda Fernández Maricel Ferreiro Carlos Forconi
Santiago Foucault Pablo Frisch Marcelo Daniel Gaona Patricia Gayarre
Carlos Ghenadenik
María Valentina Gleizer Goyeneche
Andrea Karina González 
Amorina Gorgni
Patricia Hernandes Oscar Holocwan
Lina Jacovkis
Elsa Jimovian Luis Klejzer Violeta Leonor Lechaga
Federico Liptak
Silvana Beatriz Lovos Edgardo Andrés Maggi
Marcela Marasco Elisa Marchese Marta Marucco Sofía Mato María Gabriela Mefano
Iván Messina Gabriel Mitton María Fernanda Montero
Juan Nogueiro Ivan Pablo Orbuch
Yasmin Ayelen Ozán
Nicolás Pascale
Walter Rago Pablo Raimo
Anahí Ramos Gloria Reichert
Susana Reyes Lionel Rojas Hernán Rollano
Claudio Román
Clarisa Salgado
Gabriela Saslavsky Ángeles María Secondi Ana Laura Sofía
Mabel Sosa
Alejandra Tamagnone
Pablo Tavella
Julieta Tulipan
Marcelo Tumas


Siguen las firmas...




Comentarios

  1. Resulta importante poder a través de la retroalimentación de los distintos docentes que participan en Estos espacios poder pensar de manera colectiva estrategias propuestas e iniciativas pedagógicas que puedan optimizar el aprendizaje de nuestros alumnos

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    1. Totalmente de acuerdo. Es la reflexión sobre nuestras prácticas la que nos llevó a comprender las tensiones y complejidades que nos atraviesan. Cuando compartimos experiencias aprendemos. Es uno de nuestros objetivos para el próximo año. Te esperamos!!!

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  2. Va otra vez... debería nombrar el espacio socioambiental como determinante para acceder al conocimiento y al deseo de les pibes. Lo significativo sólo viene desde allí... hasta el infinito.
    En lo burocrático hay cientos de aspectos a revisar. Sobre todo calificaciones, puntajes...
    Una buena sería convocar a las diferentes regiones de la provincia de Bs As. Hay sectores no representados y hartos de cierto ninguneo de las estructuras... Abrazo

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    Respuestas
    1. Qué interesante! Convoquemos, dale! En provincia de BsAs la situación es muy compleja. Pensémosla juntxs. Te esperamos!!

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  3. Muy interesante, en todas las provincias se deberia convocar a los compañeros que nos representan. Por una educacion inclusiva, apelar a una formacion teorica y practica que nos inspire, nos motive, nos potencie en la etapa de formacion,con un acompañamiento integral para lograr ser grandes profesionales.
    Saludos

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  4. Hola Laura, desde ya que estaría bueno dar el debate a nivel nacional. Estamos en la primera etapa, la de reunir voluntades, juntar opiniones y adhesiones y posteriormente comenzaremos a trabajar en las cuestiones prácticas.
    Te agradezco el mensaje y te mantendremos al tanto para las próximas reuniones. Feliz 2020.

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  5. Adhiero, pero no pude incluirme en la lista de firmantes. Soy Alejandra Alliaud, agréguenme por favor

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